KINSHASA.- Al menos 230 personas murieron y otras tantas resultaron con quemaduras de distinta consideración cuando un camión cisterna con combustible volcó y estalló en una localidad del este de la República Democrática del Congo.
El camión, que procedía de Tanzania, había atravesado a toda velocidad la localidad de Sange, según una versión no confirmada. Volcó sobre la ruta y su carga estalló. La explosión lanzó una bola de fuego que envolvió un pueblo de la provincia de Kivu en momentos en que la gente veía por televisión el partido entre Ghana y Uruguay, por el mundial de fútbol.
Los medios describieron escenas de devastación en Sange, donde numerosas casas ardieron y en las calles se veían cuerpos de víctimas mortales y de heridos que gritaban por ayuda. Algunas de las personas fallecieron al intentar recoger el combustible que salía del tanque, pero la mayoría murió en sus casas o viendo el partido en un cine. A esto se debe que el número de víctimas haya sido tan elevado, porque numerosos habitantes, la mayoría de ellos niños, trataron de extraer el combustible del camión siniestrado antes de que explotara. Cuando el vehículo saltó por los aires quedaron en medio de la enorme bola da fuego.
Perdió sus tres hijos
Para muchos que no poseen electricidad en sus casas, los cines improvisados son la única opción para estos espectáculos. "Mis hijos veían el partido de fútbol en el cine y luego salieron corriendo a ver el petróleo", dijo Kiza Ruvinira, quien perdió tres hijos y a su cuñada en la explosión. "Salí a ver qué había pasado y encontré los cadáveres de mis tres hijos. No sé cómo continuar", agregó.
En mal estado
No estaban claras las causas del accidente, pero residentes dijeron que el camión, que era parte de una caravana, se detuvo cuando el camino pareció desmoronarse, volcando al vehículo y derramando combustible. Luego comenzó el fuego. Las carreteras de la zona se encuentran en muy mal estado tras años de guerra y descuidos en la nación centroafricana. El Gobierno del país tiene dificultades para proporcionar incluso los servicios más básicos, por lo que el contingente de la ONU comenzó a trasladar por aire a algunos de los heridos a los hospitales cercanos. El Ejército, que perdió varios hombres en la explosión, envió soldados para ayudar con el rescate.
"Es terrible. Hay decenas de cadáveres en las calles. La población está terriblemente conmocionada. Nadie llora ni habla", dijo Jean-Claude Kibala, vicegobernador de Kivu Sur, por teléfono desde Sange. Muchos cuerpos carbonizados quedaron irreconocibles y se teme que la cifra de víctimas mortales aumentará considerablemente, dado el estado de muchos de los que resultaron quemados. (Reuters)